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La Filarmónica de Nueva York de paseo por Pyongyang
Suki Kim*
Sobre el fondo de luchas por la sucesión de Kim Jong-Il, las autoridades norcoreanas multiplican las provocaciones verbales y las amenazas militares. Parecen lejanos los tiempos en los que el Querido Líder organizaba fiestas grandiosas para su cumpleaños. La Orquesta Filarmónica de Nueva York, invitada al margen de estas festividades el año pasado, pisaba por primera vez -junto con más de 70 periodistas- el suelo de la República Democrática Popular de Corea. La escritora Suki Kim siguió esa visita, calificada por un músico de “agradable fantasía orwelliana”.
El 25 de febrero de 2008, al mediodía, 75 periodistas se congregaban en la puerta de Asiana Airlines, en el aeropuerto internacional de Beijing. Habían llegado de los cuatro rincones del mundo con la esperanza de volar hacia un destino prohibido cuyo nombre brillaba en las pantallas: Pyongyang. La mayoría jamás había puesto los pies allí; algunos lo habían intentado muchas veces, sin éxito. De pronto, comenzaron los clics de las cámaras fotográficas: se acercaban los 110 miembros de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, arrastrando tras de sí sus instrumentos musicales, junto con un grupo de 25 afortunados patrocinadores que habían desembolsado 50 mil dólares cada uno para acompañar a la orquesta hasta la República Popular Democrática de Corea.
Durante casi una semana seguí a los músicos en su periplo asiático. “Es un privilegio que se le otorga a usted”, me dijo Erik Latzky, jefe de relaciones públicas de la filarmónica, antes de mi partida de Nueva York. Salvo por el hecho de que el privilegio no incluía el derecho de hablar con los músicos; ni siquiera con aquellos de origen coreano. Un bemol claramente enunciado por Latzky, quien me conminó a no dirigirme a ellos sin su permiso, al tiempo que me prometía organizar entrevistas.
*Escritora, autora de The Interpreter,
premiada con la beca Fulbright en
Corea del Sur. Este texto es un extracto
del artículo publicado por Harper’s
Magazine con el título “A Really Big
Show” en diciembre de 2008.