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Los límites de la “nueva era” Obama en América Latina

by lmdmx — last modified 2009-07-03 19:15

Jean Francois Boyer*

El golpe de Estado en Honduras podría marcar los límites de la “nueva era” de la diplomacia Obama en América Latina.

Es cierto que Washington ha apoyado las resoluciones de la OEA y la ONU, desconociendo la legitimidad del nuevo gobierno de Roberto Micheletti.

Pero si bien el presidente estadunidense y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, han condenado el putsch, no han cancelado su ayuda económica al nuevo gobierno y esperaron tres días antes de congelar su cooperación militar con Honduras. Además, no han retirado su embajador de Tegucigalpa, encargado, según Washington, de obrar para una solución negociada del conflicto.

Es que Estados Unidos no puede, de un día para otro, poner fin a las alianzas tejidas en América Central desde hace un siglo.

Los autores del golpe, los generales Romeo Vásquez y Luis Javier Prince Suazo, han sido formados en La Escuela de las Américas de Panamá del Comando sur y en el Instituto para la Cooperación en Seguridad del Hemisferio Occidental de Fort Benning, Georgia.

Tal como los ex dictadores Juan Melgar Castro y Policarpo Paz García, quienes organizaron con la CIA y el Pentágono la guerra contra los sandinistas y la guerrilla salvadoreña en los años 80.

El general Vásquez se enfrentó en 2006 con el presidente Zelaya, defendiendo la idea del Pentágono de construir una nueva base militar estadunidense en la costa hondureña, cuando el presidente decidió transformar otra base militar de Estados Unidos –Palmerola– en aeropuerto civil.

Por otra parte, fuentes militares afirman hoy que el agregado militar estadunidense sabía perfectamente que se preparaba un golpe.

El embajador Hugo Llorens, nombrado en abril 2008 por George W. Bush (del cual fue asesor en el Consejo Nacional de Seguridad), se reunió la noche del 21 de junio con los principales líderes políticos del país y los jerarcas militares para “buscar una salida a la crisis” desatada por la encuesta propuesta por Zelaya para reformar la Constitución.

Se planteó entonces a Zelaya que renunciara a la consulta popular.

En una entrevista, el 4 de junio 2009, Llorens había declarado: “Uno no puede violar la Constitución para crear una (otra) Constitución, porque si uno no tiene Constitución vive la ley de la jungla(...) Ésa es la posición de Estados Unidos y es muy clara.”

Para convencer a América Latina de su voluntad democrática, Washington tendrá que esclarecer las actividades de sus representantes civiles y militares en Honduras en los días anteriores al golpe.

 

*Director de Le Monde diplomatique México,
Centroamérica, Estados Unidos

 


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