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Los primeros pasos de Barack Obama
Serge Halimi*
Para hacer frente a la herencia de sus predecesores, el nuevo presidente de Estados Unidos repudió muchas de sus ideas. Por cierto, Obama no aceleró la retirada de las tropas estadunidenses de Irak y envió nuevos soldados a Afganistán a una guerra mortífera y sin salida. En lo interno, su política respecto de la industria automotriz, de los bancos, de las remuneraciones de los ejecutivos, no rompe con el inagotable “liberalismo” que sólo socializa las pérdidas de las empresas. Hoy, Obama es sin duda lo que el sistema estadunidense puede producir de más progresista. A tal punto que las decisiones de los dirigentes de Washington parecen a veces preferibles a las de sus homólogos de París, Bruselas, Moscú, Pekín o... Teherán. Si la determinación de la Casa Blanca no flaquea, y si logra mantener en jaque a algunos de los lobbies que ocupan el Congreso, Estados Unidos dispondrá dentro de poco de una legislación en defensa de los derechos de los sindicatos y preocupada por los gastos de salud de 46 millones de estadunidenses desprovistos de todo tipo de seguro médico. Lo que no es poco.
*Director de Le Monde diplomatique, París.