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¿Se puede reformar Estados Unidos?

by lmdmx — last modified 2010-01-13 21:38

Serge Halimi*

La lucha política favorece a veces las oposiciones personalizadas y los rechazos obsesivos. Las necesidades de la lucha frontal originan entonces agrupamientos heteróclitos, motivados por el único deseo de destruir el mismo objetivo. Así, en cuanto el enemigo cae, comienzan los problemas, y con ellos la pregunta: ¿qué hacer ahora? A medida que se toman decisiones políticas, deben eliminarse los equívocos que favorecían al antiguo grupo de oponentes; el desencanto se instala. Antes de que pase mucho tiempo el adversario detestado vuelve al poder. Su paso por la oposición no lo ha hecho más amable.

Un esquema de este tipo se aplicó ya en la Italia de Silvio Berlusconi. Vencido en 1995 por una izquierda a la vez paliducha, heteróclita y sin proyecto, volvió a triunfar seis años más tarde. En estos tiempos, también en la Francia de Nicolas Sarkozy se multiplican las alianzas circunstanciales, tanto entre partidos (ecologistas, centristas, socialistas) como entre personalidades (Dominique de Villepin se unió por un tiempo al llamado antigubernamental de Olivier Besancenot, del cual casi todo lo separa). Con un único objetivo: el jefe de Estado. De acuerdo, pero, ¿y después?

El tríptico: coalición transitoria, política incierta y decepción programada, remite también a la actualidad estadunidense. Hace un año, la derrota de los republicanos y el fin de la presidencia de George W. Bush provocaron un momento de alborozo. Aun cuando una parte del electorado, cuya suerte no ha mejorado, sigue dándole crédito a Obama, ese entusiasmo parece haberse acabado. La intensificación de la guerra en Afganistán disgusta a los pacifistas, y a la reforma del sistema de salud se le ubica por debajo de una esperanza razonable, así como también a la política medioambiental. La opinión “menos que bien, pero mejor que nada” se propaga, y genera un clima pesimista. La pasión política cambia otra vez de bando.

 

*Director de Le Monde diplomatique,
París.


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