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El mito renaciente del islam conquistador

by lmdmx — last modified 2010-01-13 22:24

Patrick Haenni y Samir Amghar*

El “no” a la construcción de minaretes que ganó ampliamente una votación popular organizada el pasado 29 de noviembre en Suiza, puso al país en estado de shock al mismo tiempo que suscitó conmoción y enojo tanto en Europa como en el mundo musulmán. Ni la xenofobia ni el avance de la extrema derecha alcanzan a explicar ese resultado (57% de los votantes contra los minaretes supera ampliamente la clientela tradicional de la extrema derecha). Tampoco permiten comprender las crispaciones que genera el debate sobre la identidad nacional organizado por el gobierno francés o las intermitentes polémicas en torno a la burka. Más allá de su dimensión internacional, con el tema recurrente del “terrorismo islámico” y del nuevo “peligro verde” que habría remplazado al “peligro comunista”, el debate también se refiere al lugar de la religión musulmana en Europa –cada vez más distanciada del tema de la inmigración. Tiene como fundamento el miedo irracional hacia un islam conquistador que se apoyaría en un proyecto militante, en un avance de la fe y en la demografía.

Una cuestión sacude a Europa: ¿es el islam en esencia expansionista y conquistador? Sí, proclaman en Suiza los impulsores del referéndum contra la construcción de minaretes, basándose en los escritos de una nueva corriente crítica del islam (1). Este expansionismo estaría sobrentendido en la voluntad de hegemonía política atribuida tanto a la naturaleza misma de la “ideología islámica” (natalista, proselitista e invasora), como a las estrategias de algunos de sus actores (los “islamistas” y sus “proyectos” (2)). Yusuf Al-Qaradawi, el más popular de los jeques sunnitas moderados, pareció darles la razón cuando, en su exitoso programa en Al Jazeera, La sharia y la vida, dedicado el 6 de diciembre de 2009 al referéndum suizo, aseguró que la conquista se llevaría a cabo y que todos los seres humanos se encontrarán unidos por la palabra de Dios.

Los interrogantes sobre el islam son en parte legítimos: después de todo –al igual que el cristianismo– se proclama como la salvación para la humanidad y el mensaje que sella la historia de las profecías. Pero, en el fondo, ¿qué significa concretamente un expansionismo religioso? Desde un punto de vista sociológico, puede apoyarse en una actitud militante (política, propagandista o militar), en el desarrollo de la religiosidad (el regreso a la fe o las conversiones) o en la demografía.

En Europa, son los Hermanos Musulmanes y la organización turca Milli Görüs (3) los que tienen un proyecto político. Depositarios de un imaginario no sólo universalista (el islam representa una religión para todos), sino con intenciones de dominación (el objetivo de “guíar el mundo” que se arrogaba Hassan Al-Banna, fundador de los Hermanos Musulmanes), aspiran a la creación de un “Estado islámico”. Sin embargo, no fue por esa razón que se refugiaron en Europa, a partir de los años 1950, sino porque les ofrecía una base de retaguardia, un santuario, en el contexto de los combates que libraban en África del Norte y en Medio Oriente. Y la radicación duradera de poblaciones musulmanas en ese continente los tomó por sorpresa, al mismo tiempo que les plantea problemas.

 

*Respectivamente, investigador de la
Fundación Religioscope, director, con
Stéphane Lathion, de Les Minarets de
la discorde. Éclairage sur un débat suisse
et européen (Infolio, París, 2009), y
doctorando en sociología en la École
des Hautes Études en Sciences Sociales,
París.

 


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