Document Actions
La clave está en Caracas
Federico Bernal
El panorama energético de Estados Unidos presenta serias dificultades: la mayor parte de sus fuentes de aprovisionamiento de hidrocarburos está en el extranjero; sus reservas propias, al actual ritmo de extracción, se agotarán en apenas 10 años; el petróleo de su principal proveedor –Canadá– es cada vez más caro y difícil de extraer, y el de México –otro exportador fundamental– registra una declinación imparable. Frente a este escenario, Venezuela, cuyas reservas petrolíferas son sólo superadas por las de Arabia Saudita, se ha transformado en un objetivo estratégico de primer orden para Washington. Pero el país de Hugo Chávez está dispuesto a utilizar al petróleo como una decisiva carta geopolítica.
Estados Unidos es el principal consumidor de petróleo crudo y productos derivados del planeta, con 22.5% del consumo total mundial, seguido por Europa (UE, 25 países), con 17.9%, y China, con 10%. Lo mismo sucede con el gas natural: participa con 22% del total mundial, seguido por la UE25, con 16.2% y Rusia, con 13.9%. A pesar de liderar el consumo planetario para ambos hidrocarburos, cuenta con apenas 2.4% y 3.6% de las reservas mundiales de petróleo y de gas natural, respectivamente. Al ritmo de extracción correspondiente a 2008, sus reservas se habrán agotado entre 2020 y 2022. Pero como se sabe, Estados Unidos perdió su autosuficiencia energética hace ya más de medio siglo, y su producción doméstica de crudo viene decayendo de manera irreversible y progresiva desde 1985. Según el más reciente informe estadístico de la British Petroleum (BP), Estados Unidos importó diariamente en 2008 unos 10.9 millones de barriles netos de petróleo y derivados, y unos 68.3 billones netos de pies cúbicos de gas natural, equivalentes a 56% y a 12% del consumo interno, respectivamente.
Ahora bien, 65% de la demanda total de energía primaria estadunidense se satisface con hidrocarburos líquidos y gaseosos, recursos que sumados al carbón mineral elevan la participación de los combustibles fósiles en la matriz primaria del país a 90%. La Administración para la Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) proyecta en su informe correspondiente a 2009 (4), que el consumo doméstico total de energía primaria crecerá a razón de 0.5% entre 2007 y 2030. En materia de demanda eléctrica –y suponiendo un escenario de crecimiento moderado– prevé un incremento de 26% en igual periodo, con el gas natural apenas cayendo 1% para 2030. Ese mismo año, entre 22% y 23% de la energía consumida por Estados Unidos vendrá de fuentes externas.
*Doctor en bioquímica,. director
editorial del Centro Latinoamericano de
Investigaciones Científicas y Técnicas.